11/06/2009
FRAUDES
FRAUDES

La incorporación de la mujer a la vida ciudadana, obligó a agudizar el ingenio de los tramposos, escribió el señor director en su nota “Fraude”. No aclara, sin embargo, el ingenio de qué tramposos se trata. Tramposos, en este caso, es una palabra tramposa, incluye tanto a varones como a mujeres.

Hilando más fino y articulando esta idea con el título de la nota, nos lleva a deducir que con la incorporación de las mujeres a “la vida ciudadana” se cometieron menos fraudes electorales, pero –agrego yo- más fraudes de otro tipo.

Ser diputada o senadora de la Nación, por ejemplo, implica alejarse de sus pueblos del interior por lo menos tres o cuatro días a la semana. Comienza, entonces, un período que Sigmund Freud no dijo pero debería haberlo dicho, de “extrañamiento”. Se extraña a los hijos, a los perros, a los vecinos. También al marido.

Es común ver en los escritorios de las diputadas y de las senadoras portarretratos con las fotos de sus hijos y hasta de sus mascotas. Pocas veces vi, en los casi 25 años de periodista parlamentario, la foto de un marido. O los extrañan poco o directamente no los extrañan nada.

Surge, entonces, una pregunta inevitable: ¿por qué lucharon con tanto ahínco para establecer en las listas de candidatos el 30 por ciento de cupo femenino? Esto no quiere decir que el 30 por ciento sea tramposa. No hay cifras fidedignas al respecto, las del INDEC no son confiables. Tampoco que las féminas no trabajen en el Congreso por el bien del país.

Un termómetro es la cantidad y calidad de los proyectos que cada una presenta. Son pocas –aclaro- las que tienen fiebre de proyectos. Algunas agudizan el ingenio elaborando proyectos de ley los sábados y domingos, hasta haciendo horas extras. Descansan, claro, el resto de la semana.

PD: ¿Y fraudes masculinos? No hay constancias.

Pacífico Innato






Nombre
Escriba su mensaje::
Email
 
02/08/2013 » Elecciones Legislativas
26/10/2010 » VERGÜENZA
03/08/2010 » Shopping


Por palabra clave:

Fecha desde:

Fecha hasta: