06/02/2007
IMPUNIDAD
por Pacifico Innato



La Argentina es conocida en el mundo desde hace mucho por sus excelentes carnes. Más reciente es la fama de sus buenos vinos. Vamos camino a que nos conozcan también por el elevado grado de impunidad que reina en la sociedad.

Los ladrones ya ni siquiera hacen trabajos de inteligencia, les gustó la fachada de una casa, entran, maltratan a sus víctimas cuando no las matan, roban lo que más les gusta y salen como Pancho por su casa. ¿La policía?, bien, gracias.

Los muchachos de azul marino están ocupados en "manguear" alguna pizza en el negocio del tano de la esquina. Cuando rara vez apresan a algún malviviente seguro que es menor, por lo tanto inimputable, y salen de la comisaría por la misma puerta diez minutos después que entraron.

Algo no tan grave pero si molesto es la impunidad de los gordos. Por el sólo hecho de ser gordos hay que darles el asiento en el colectivo cuando no dejarle la vereda vacía para que ellos, orondos, paseen tranquilos sus excesos de harinas y aceites. Si no lo hacemos nos insultan hasta en arameo.

Menos mal que estamos de vacaciones, pero el mes que viene comienzan las clases y con ellas la impunidad de las mochilas. Los pendex no llevan sólo dos o tres libros sino que también meten adentro un par de profesores. Si un pasajero del 59 protesta porque la mochila impide el paso en el apretado colectivo, sale de la mochila la cabeza del de matemática y te putea porque lo despertaste.

Ni hablar de la impunidad de los viejos. Parece ley que cuanto más años más impunidad. No piden el asiento en el colectivo, te ponen el revólver en la cabeza. Si no le das el primer lugar en la cola del cajero automático te tratan de delincuente. Los días de lluvia son insoportables; no sólo se te ponen debajo de tu paraguas sino que tenés que ir hasta donde ellos quieran. Les escapo cuando caen tres gotas, tengo experiencia. Un sábado lluvioso jugaba Talleres con Ferro, en Caballito. Terminé en Parque Patricios en compañía de una vieja como de 80 años que no paraba de hablar boludeces.

Llegué a la cancha en el segundo tiempo y para colmo Ferro nos ganaba uno a cero. Una cosa es mojarse y sufrir con Talleres y otra muy distinta es empaparse al lado de una vieja, que ni siquiera estaba linda.

¡Ah!, me olvidaba. Me dijo gracias.



Pacífico Innato




Pacifico Innato

08/02/2007 por julianavarro
Señor Pacífico Innato, soy de Colombia y amante del futbol, ademas soy gorda y vieja, Ud es un resentido y un engreído y seguramente hincha de un club de la cuarta, porque he buscado en Internet y con ese nombre aparece una vieja máquina de Tren.




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