09/08/2006
Compras raras
Invariablemente, cada vez que los empleados públicos de La Rioja cobraban los sueldos, un paisano, en estado de ebriedad, se llegaba hasta la puerta de la casa de gobierno y comenzaba a gritar “compro todos los ministros por dos pesos”
Al principio nadie le prestaba atención, pero bastó que los medios locales contaran el episodio, para que el hecho se difundiera por toda la ciudad y se trasformara en una cuestión de estado.
En reunión de gabinete se consideró que se trataba de un hecho policial y se comisionó al mismísimo Jefe para que persuadiera al molesto visitante que no apareciera más por el lugar.
Como todos los meses, en el momento esperado llegó el borracho y comenzó con sus acostumbrados gritos, el Jefe de Policía consciente de su misión, y tratando de no caer en ridículo pero sin menoscabo de su autoridad, lo increpó con firmeza “por orden del gobernador se le prohíbe que venga a gritar que quiere comprar a los ministros por dos pesos”
Lejos de amilanarse el personaje le contestó “dígale a ese mamarracho, que por él pago a lo sumo cincuenta centavos”
El Jefe de Policia le sugirió al gobernador, que se trataba de una persona que no entendía y lo mejor seria hablar , con algún familiar, porque detenerlo significaba un gran costo político y no vaya a ser que esos hincha pelotas de la oposición lo acusaran de represor.
El Gobernador decidido a solucionar el problema de inmediato, pidió que citaran a la esposa a su despacho, después de constatar que se trataba de una familia conocida y que todos estaban afiliados al partido.
Concretada la entrevista, el alto mandatario utilizando un tono paternal, le pidió a la mujer de condición muy humilde y algo deslumbrada por estar a solas en el despacho del hombre más importante de la Provincia, que por favor convenciera a su marido que dejara de venir todos los meses a querer comprar a los ministros y recientemente también al gobernador.
La señora con mucha vergüenza y con la cabeza gacha, le contestó, “mire doctor yo no se más que hacerle, es que cada vez que cobra se chupa, y entonces se le da por comprar boludeces”.




09/08/2006 por monica
Cuando terminé de leer esta anégdota lo primero que hice fue sonreirme, pero dos segundos más tarde pensé: ¡"qué imagen tiene el pueblo de sus gobernantes"!. Realmente me preocupa como militante y compañera de que no se pueda revertir esta situación. Antes, ser Doctor, Abogado o Médico, Maestro o Comisario, Político o Cura, tener algún título, era ser un "Señor" muy respetado. Se suponía que eran estudiosos, expertos en su materia y por eso se les debía respeto y confianza. Hoy los títulos sólo son una marca registrada que no te garantizan el saber ni la consideración. Hoy la gente ya no respeta las envestiduras y mucho menos confía en sus referentes. Preocupante no? O será que la vergüenza se quedó en el pasado junto con el respeto y la dignidad?
Los viejos dicen: "Tiempos eran los de antes". Si, podrán decirme que también había ignorancia, ingenuidad y atraso, pero me quedo con aquellos días dónde el Si era Si y no un tal vez; dónde la palabra era un pagaré y no un embuste; y dónde las promesas se cumplían y no se dejaba a la gente esperando. Yo me pregunto: ¿quiénes son los ignorantes? ¿quiénes son los atrasados?




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