20/07/2015
Ocupación , comunicación y política
Ocupación, comunicación y política

Es muy común escuchar por estos días que el gobierno de Cristina se parece al primer gobierno de Perón. Y probablemente desde la imagen o de los estereotipos tengan alguna semejanza. Pero cuando se analiza la conformación de la estructura social aparecen situaciones totalmente diferentes.
Con sociedades distintas, con la producción basada en otras tecnologías, es una simplificación extrema buscar coincidencias.
El primer gobierno de Perón se inició en la postguerra de la segunda confrontación mundial, que trajo en la Argentina un proceso de sustitución de importaciones y de incorporación de trabajadores rurales a la industria.
Las tecnologías predominantes en la década del cuarenta eran las maquinas mecánicas, y todas las potencias estaban ocupadas en reconstruir la Europa destruida por la Guerra. Era un mundo signado por el proteccionismo y un limitado comercio internacional.
La Argentina tenía dificultades para su abastecimiento industrial, como un tremendo déficit energético, hecho que limitaba cualquier desarrollo a gran escala, los principales proyectos quedaron constreñidos a la industria liviana, no obstante que se echaran las bases de la siderurgia y de la aeronavegación y se logró un importante avance en la política nuclear.
La industria liviana era mano de obra intensiva y eso le dio a la estructura social un perfil muy definido, era muy difícil no asociar Peronismo con industria.
Han pasado setenta años, la estructura productiva y social de la Argentina tiene poco que ver con los años cuarenta.
Según datos del trabajo registrado en 2011 la estructura laboral en porcentaje se conformaba de la siguiente manera:
Sector público. 24
Comercio. 19
Servicios privados. 12
Act inmobiliarios 13
Transporte. 7
Hoteles y restaurantes 4
Servicios Financieros 2. 81


Industria. 10
Agríc. Gan. Pesca. 3
Minas y Canteras 1
Construcción 5 19

En términos simples, sin computar planes y trabajo informal, el sector servicios representa el ochenta por ciento del personal ocupado, tiene un perfil muy parecido a las modernas sociedades occidentales, donde los servicios son la principal fuente de ocupación.
Si a esto le agregamos la revolución informática, que ha cambiado de manera drástica los modos de producción, estamos en una sociedad que poco o nada tiene que ver con la época peronista.
No obstante el crecimiento del sector, en la última década, solo uno de cada diez trabajadores es un trabajador industrial.
Si además computamos planes sociales, y beneficiarios del sistema previsiónal casi un 45% de la población tiene alguna percepción de ingresos derivados del Estado.
Cuando se escarba un poco la realidad virtual, se puede comprobar que existe un substrato real, compuesto por hombres que trabajan, que comercian, maquinas que producen, mercaderías que se desplazan y que condicionan las relaciones sociales.
En las sociedades con preeminencia de los servicios, se puede comprobar la pérdida del poder político de los sindicatos, aunque alguno mantenga gran poder de movilización, las mismas no tienen correlato electoral.
La fuente de información y decisiones del trabajador está mucho más en los medios de comunicación que en su organización gremial.
Si bien es cierto, que siempre hubo una relación estrecha entre comunicación y poder, en estos tiempos es impensable cualquier disputa electoral sin la participación de los modernos sistemas de comunicación.
Hace cien años se decía " si no está en el diario no existe", hoy para existir, un candidato tiene que estar todos los días, no solo en los diarios , sino también en radios y pantallas de televisión y replicado en redes sociales.
Gran parte de la disputa por el poder se realiza en los medios, hecho que también genera verdaderas batallas por su control, comprando medios, pagando programas y periodistas articulando multimedios con un único mensaje.
En este proceso,nada es gratis, los costos de la política han crecido en forma exponencial, los gastos, reconocidos en el presupuesto estatal , son apenas una mínima parte de lo que realmente insume una campaña.
Los escándalos de corrupción por el financiamiento de las campañas atraviesan el planeta, Estados Unidos, Alemania, Italia, son apenas algunos de los ejemplos emblemáticos , pero el fenómeno es universal.
La alternancia entre partidos se hace cada vez más compleja, en este marco es muy difícil ganarle a quien está en el poder, porque cuenta con la presencia permanente en los medios que le permite la gestión de gobierno, porque disponen de recurso económicos para publicitar cada acto y porque cuentan con la estructura para estar en el centro de los acontecimientos todo el tiempo.








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