09/06/2006
El sentido de la historia
por Lamberto Oscar

En un reportaje, el General Juan Domingo Perón dijo, que el hombre puede influir solo minimamente en el curso de la historia y que en el mejor de los casos puede intuir hacia donde apunta y tomar decisiones en el sentido correcto.
Siempre un hecho ocurre en un espacio tiempo determinado con un contexto histórico único y por lo general irrepetible.
Un grave error de muchos historiadores es juzgar a las personas y sus actos en el pasado con las valoraciones culturales del presente. Esta práctica lleva a estar empezando de nuevo todo el tiempo y a subir o bajar a los personajes destacados de la historia según las creencias de la actualidad.
Así, por ejemplo, la generación del ochenta, desvinculada de su contexto histórico, puede presentarse como un modelo de organización y crecimiento del país o como una época de entrega y genocidio.
Decisión que en general se toma en base al pensamiento predominante en el presente, para defender los intereses de hoy, sabiendo que las apelaciones a la historia sirven para el debate pero no la pueden cambiar.
Por mejor comunicación, en la vida política, es normal que muchos dividen la realidad, en blanco o negro y separan la historia entre un pasado horrible y un presente de gloria.
Lo más común es que la realidad no pase por los extremos y que los hechos de la historia se encadenen unos con otros.
Esta manera de conducción es comprensible, la política requiere de emociones y en general los grises no despiertan entusiasmos.
En toda la América Latina hay una revisión muy crítica de lo ocurrido en la década de los noventa y la creación de nuevos paradigmas
De hecho, la profundización de la brecha social, en casi toda la región, es el principal sustento de la demonización de una época.
Como la historia no se puede desandar, lo lógico, es pensar el presente, proyectado en un futuro que incluya un cambio en las inequidades actuales.
Pero este cambio sólo es viable si está pensado en el nuevo proceso histórico que vive toda la región y el mundo, en los nuevos modos de producción, en la organización de la producción y de las corrientes comerciales en el planeta.
La Argentina está saliendo de la crisis en un nuevo contexto, con otros protagonistas en el mundo que nos han ayudado a la salida.
El surgimiento de la China y la India como nuevas potencias demandantes de nuestras producciones agrícolas permitió un mejor precio por nuestras exportaciones y una mayor cantidad vendida. Todo lo invertido en la revolución verde de los noventa paradójicamente hoy tiene su premio.
El proceso de sustitución de importaciones alentado por un tipo de cambio alto fue posible por la capacidad instalada en un pasado reciente.
Lógicamente que esto es insuficiente para la construcción de otro modelo de país, hacen falta inversiones que proyecten el modelo de nación que pueda contener las aspiraciones de sus habitantes.
Definir este modelo es el verdadero desafío de la política y de sus principales protagonistas, que es, nada más ni nada menos, que acertarle al camino correcto por donde pasa la historia.

Enero 30 - 2006, Rosarionet.com




Lamberto Oscar
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