25/10/2006
El peligro de enamorarse de los instrumentos
por Lamberto Oscar

A pesar que existen distintas escuelas económicas con diferentes posiciones frente a un mismo tema, lo cierto es que a la hora de utilizar algún instrumento para solucionar un problema de la realidad, no aparece ninguna propuesta de validez absoluta.
Lo que puede ser útil en determinado momento, quizás sea perjudicial en otro, es difícil sino imposible que un mismo remedio sirva para curar todas las enfermedades.
Las decisiones económicas siempre se toman en un espacio de tiempo, cuando éste cambia seguramente existirán otros requerimientos y probablemente la necesidad del uso de herramientas distintas.
Esto lo indica el sentido común que como se dice habitualmente es el menos común de los sentidos, o por lo general el menos usado por los economistas.
Los más fanáticos, siendo bien pensado o los más cretinos pensando mal, son los funcionarios del FMI, que creen que sus recetas son las mejores y se pueden aplicar en cualquier momento y en cualquier lugar del planeta.
Si después de su aplicación la economía de los países queda más empobrecida, los técnicos dirán que no la supieron implementar, nunca reconocen que lo equivocado fueron los instrumentos.
Por supuesto con ser los más representativos no son los únicos, cuando se echo mano al sistema de moneda convertible, para combatir con éxito la hiperinflación existente en nuestro país, sus creadores llegaron a proclamar que era para siempre, y cuando las condiciones tanto externas como internas reclamaban ajustes al sistema, pusieron el instrumento por sobre la realidad, que le respondió con un estallido de tal magnitud como no se registra antecedentes en la historia.
Durante ese período se anatematizó la palabra subsidio, y por evitar su uso, se pagaron costos sociales enormes, que llevaron hasta la muerte de muchos pueblos del interior con el cierre de ramales ferroviarios o con privatizaciones innecesarias.
Convertibilidad, reglas de mercado a ultranza y apertura económica, de herramientas de política, devinieron en dogmas indiscutibles.
Después del estallido estos conceptos cayeron en desgracia y no importa si fueron de alguna utilidad en el pasado, hoy se han creado nuevos paradigmas y así como antes el subsidio era distorsivo actualmente se ha transformado en un instrumento dinamizador de la economía.
Todos los países utilizan los subsidios en distintos grados, los más emblemáticos son los que realizan los más desarrollados para sus productos agrícolas, pero el peligro es que su uso generalizado e indiscriminado altere totalmente el sistema de precios.
Y así como este no puede en todo momento y en cualquier lugar quedar librado al puro mercado, tampoco es sostenible que los precios queden sujetos a la voluntad de un funcionario. Con romper el termómetro no se baja la fiebre. Si la intervención genera distorsiones exageradas, en algún momento la economía buscara su equilibrio, y si no se toman las debidas precauciones las consecuencias suelen ser muy graves.
El uso equilibrado de los condimentos mejoran el sabor de las comidas, las exageraciones suelen arruinarlas.





Lamberto Oscar
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