25/03/2007
Políticas de arraigo



En 1910, en la Argentina del Centenario, el 90 % de la población vivía en zonas rurales y el restante 10 % en áreas urbanas. En la Argentina próxima al bicentenario la ecuación es exactamente al revés e incluso hay campañas desde ONGs tendientes a evitar la desaparición de poblaciones.

Según el último censo de población, existen 602 pueblos de menos de 2.000 habitantes que están en riesgo de desaparecer, 124 que prácticamente no han crecido en los últimos diez años y 90 que ya no figuran en el censo 2001. Los poblados en riesgo albergan 268.920 habitantes y representan casi el 40 % de los poblados rurales del país, según la doctora Marcela Benítez, ex becaria del Conicet, quien creó la asociación Responde (Recuperación Social de los Poblados que Desaparecen).>

El tema también preocupa a los legisladores que reciben las quejas directas de presidentes comunales o intendentes que les hacen notar la continua pérdida de población que padecen. En la Cámara de Diputados de la provincia fue el demoprogresista Héctor Jullier, quien en dos ocasiones presentó un proyecto de ley para apuntalar a las pequeñas poblaciones con medidas de fomento y de mejora en los servicios públicos pero hasta el momento no tuvo el apoyo de sus pares.>

En la Cámara de Diputados de la Nación tomó la bandera el santafesino Oscar Lamberto (PJ). "A diario tenemos contacto con dirigentes de pueblos que tienden a desaparecer en medio del boom económico. Pretendemos dar vuelta el sentido de los subsidios para que el dinero sirva para el arraigo y no destinarlo todo a las grandes ciudades".>

Lamberto, vecino de Gálvez, reconoce que son cientos de localidades del país donde la prosperidad de la agricultura hace que la zona económica sea todo brillo pero en el pueblo no hay trabajo y poco en el campo por la tecnificación. "El hombre de pueblo se va a la ciudad a buscar trabajo y si no lo consigue migra al conurbano bonaerense con todo lo que significa el desarraigo, la inseguridad, etc. El Estado termina subsidiando a las grandes ciudades, hoy la ciudad capital es la que más fondos recibe del Estado nacional" y pone el ejemplo en colectivos, gas, electricidad y subterráneos.>

"Hay que dar vuelta el sentido de los subsidios. El Estado debe subsidiar el salario o la inversión para que los vecinos se queden en las poblaciones, con trabajo registrado, en blanco. Tenemos necesidad de ocupar el territorio y esto será más barato para el propio Estado".>

Lamberto aclara que no se habla de nuevos impuestos sino de direccionar partidas del propio presupuesto y dice que se inspiró en las leyes de la colonización de Nicasio Oroño que le dio tierras y elementos al colono para que trabaje y se quede en el lugar.>

La diferencia con aquella época es que hoy las distancias se acortan vía Internet, telefonía celular y hasta mejores caminos y vehículos.>

"En medio de la bonanza no hay trabajo y este es el problema a atacar" señala.>

Los alcances
El proyecto crea un fondo permanente para el desarrollo de las pequeñas comunidades de menos de 10 mil habitantes con el fin de evitar las migraciones hacia los grandes centros urbanos. Además de Lamberto, lo firmaron el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, y los presidentes de las comisiones de Presupuesto, Carlos Snopek; de Asuntos Constitucionales, Juan Manuel Urtubey; y de Energía y Combustibles, Roxana Bertone.

"Hay que invertir para que la gente no emigre, dándole trabajo y educación además de aplicación de otros emprendimientos oficiales como el Plan Nacional de Viviendas".>

La propuesta consiste en que en el presupuesto nacional se incorpore una partida con la suma de los proyectos elegidos por la ciudadanía de todo el país para crear nuevos empleos y generar atractivos para el arraigo en las comunidades de menos de 10 mil habitantes. Para fomentar la permanencia de las poblaciones en sus lugares na




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