19/07/2006
BIOSIESEL

Sr. Lamberto.- Señora presidenta: uno aprende a lo largo de la vida de muchas maneras, yendo a la escuela, leyendo, aprende en la calle, en los debates, aprende de los errores, y este es un tema que no es nuevo para mí ya que en el año 2001 presenté un proyecto sobre el particular.
En general uno no sabe de todos los temas y le acercan proyectos. Si le parece que son buenos, entonces los presenta. En este caso, el argumento de reemplazar combustibles fósiles que degradan el medio ambiente y que son contaminantes por combustibles vegetales que no degradan el medio ambiente, que son renovables y que son previsibles, suena como algo muy bueno, y de hecho lo es.
Pero siempre detrás de un tipo de proyectos aparecen los encantadores de serpientes, que sostienen que todo va a ser prefecto, aunque detrás de ello sin duda hay negocios que son legítimos, pero cuando uno los escarba un poco encuentra otro tipo de problemas.
¿Qué ocurrió con este proyecto presentado en el año 2001? Venía enancado fundamentalmente en que la soja era muy barata, no había destino y era una alternativa utilizar los granos para hacer combustible.
¿Qué ocurrió en 2002 y en 2003 con la devaluación y el aumento de los commodities? Nadie habló de hacer biocombustibles porque era mucho más negocio hacer soja ,en virtud de que en la relación de precios la soja estaba mejor que el petróleo. Pero el precio del petróleo comenzó a subir, y cuando llegó a 60 dólares el barril alguien pensó que era conveniente desempolvar estas iniciativas y volver a tratarlas.
Recurrimos entonces a los libros de economía de mucho tiempo atrás, que hablaban de los bienes sustitutos y nos enseñaban que un productor siembra maíz o cría cerdos; si el maíz está barato alimenta a los cerdos, mientras que si está caro, lo vende.
Asimismo se puede mencionar el reemplazo de las fibras de algodón por las de origen petrolero. Cuando baja el precio del petróleo por lo general desaparece el algodón, y cuando sube también se incrementa el precio del algodón.
En economía hay dos tipos de sustituciones. La sustitución técnica significa cambiar un bien por otro que tenga el mismo fin o resultado, o bien cambiar un bien por otro que tenga el mismo valor económico. Existe un precio indiferenciado que permite el traslado de un bien a otro según los costos y la oportunidad de hacerlo.
Es importante analizar esto porque en aquel momento estaba convencido de la estabilidad fiscal, y lo propuse como proyecto. Sin embargo, la experiencia me indica que la estabilidad fiscal sirve para muy pocas cosas, y la lógica de la producción está en los precios del mercado. No habrá estabilidad fiscal que haga producir biodiésel a nadie si la relación de los precios con el resto de los bienes sustitutos es mayor, y si es menor habrá producción, incluso sin ningún tipo de estabilidad ni de norma.
Quienes han transitado por mi provincia habrán podido apreciar que los caminos están sembrados a veces con soja, otras con trigo y en ocasiones con girasol. En general esa parte de los caminos es de las comunas, que a cambio de mantenerlos limpios cosechan con el objeto de fortalecer sus finanzas.
En muchos de esos municipios elaboran biodiésel casi sin tecnología alguna que utilizan para sus máquinas. Cuando el precio del gasoil es más alto que el del grano fabrican biodiésel, y cuando es al revés, dejan de producirlo. Por eso a veces se ven carteles que dicen “Tengo biodiésel” y otras no.
Poco tiempo atrás entré en un pueblo muy pequeño de aproximadamente cien habitantes que fabrica biodiésel, en donde había desaparecido ese cartel. Como estábamos analizando este proyecto fui a preguntar el motivo. Me respondieron que en este momento no les convenía producirlo porque el gobernador les da recursos para construir caminos, y como la soja tiene un buen precio es preferible venderla.
Quiere decir que la lógica de la sustitución de bienes radica en hacer de esto




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