05/10/2006
Intervención sesión 4 de octubre 2006
Sr. Lamberto.- Señor presidente: este debería ser un debate más extenso, pero creo que deben hacerse algunas precisiones porque de lo contrario pareciera que se consienten las afirmaciones del señor diputado preopinante.
En realidad, hace aproximadamente quince años en este recinto hubo un largo debate sobre el sistema de control en la Argentina, cuando se cambió el sistema del Tribunal de Cuentas por el de auditorias y el de Sindicatura. Quiero recordar que hasta ese entonces el Parlamento tenía como único elemento de control la Comisión Revisora de Cuentas. Desde ese entonces, el control externo de la Nación pasó a manos del Congreso.
Aquí viene otro debate: cuál es el sentido del control externo de la Nación, si es de policía administrativa o de control de la administración para que funcione y para mejorarla.
Cuando uno encuentra la comisión de un delito en ejercicio de la función, tiene que ir a la justicia. Eso fue lo que resolvió en su momento el parlamento argentino cuando adoptó este sistema. Y este sistema tiene temas opinables como por ejemplo la cuestión de los plazos.
¿Por qué no hay plazos? Porque este control externo de este sistema es un control político, o sea, no es un control jurisdiccional. La Auditoría hace informes que pasan a la Comisión Revisora que vota este Congreso en término, tiempo y decisión política, porque nuestro control es político. Ese es el rol de nuestro parlamento.
Fíjense que hay un montón de provincias que tienen plazos. Hace poco estuve en una en que la cuenta de inversión, si el parlamento no la trata en veinte días, queda aprobada. Es decir, tiene plazo. ¿Ese es un mecanismo de control? Absolutamente ninguno, porque es cuestión de que la mayoría deje pasar los veinte días para que se apruebe la cuenta.
En este sistema, y además con la Constitución que dice que tenemos que aprobar o rechazar, inevitablemente se tiene que dar el debate, los consensos y los acuerdos para hacerlo.
¿Se pueden hacer cosas mejores? Sí, siempre se pueden hacer cosas mejores, pero hay todo un proceso de aprendizaje, de información, de acopio de datos, de mejoramiento de la calidad profesional de la auditoría y de mejoramiento de la capacidad profesional de los miembros y asesores de la comisión

T.29
Pettinati
Masce
Durante años no se habló de este tema en la Argentina; qué casualidad que cuando empieza a funcionar, da que hablar. ¿No será que molesta cuando las cosas se hacen bien?
Si tuviéramos que proponer reformas a la ley de administración financiera habría que poner en discusión diversos aspectos; por ejemplo, si es necesario un colegio integrado por siete miembros o menos, o si debe ser un cuerpo colegiado. Estos temas como así también los plazos, la forma de los dictámenes y las respuestas del Parlamento forman parte de la política. Antes de que existiera la Auditoría General de la Nación, la comisión, por su propia condición de cuerpo político, tenía la facultad de efectuar interpelaciones e interrogar, como tarea indelegable de este Congreso; y así se está haciendo en la actualidad.
Hoy estamos a punto de sancionar un número importante de resoluciones de la comisión que ya fueron aprobadas por el Senado. Debemos destacar asimismo el trabajo de investigación llevado a cabo durante mucho tiempo por gran cantidad de gente, lo cual avala el control efectivo efectuado.
Querer medir en el tiempo lo que se hace con eficacia, certeza y mucha dedicación merece, por lo menos, el respeto de los parlamentarios. Nosotros estamos trabajando como lo hacen otros en el ámbito de otras comisiones; somos celosos de lo que hacemos porque creemos que lo hacemos bien. Seguramente las cosas pueden hacerse mejor, pero debemos destacar que estamos trabajando con una norma que constituye un avance sustancial si se cumple a rajatabla.
Muchos de los argumentos que escuché esta noche aquí son los mismos que utilizan algunas organizaciones no gubern




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