06/09/2006
CUESTIÓN DE PRIVILEGIO




Sr. Lamberto.- Pido la palabra para plantear una cuestión de privilegio.

Sr. Presidente (Balestrini).- Para una cuestión de privilegio tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

Sr. Lamberto.- Señor presidente: considero que han sido afectados los fueros de este cuerpo y, particularmente, los de la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas de la Administración, a raíz de una nota publicada en la página 8 del diario Clarín de la fecha, donde se hace mención a que en el Congreso de la Nación se falsifican actas.
Voy a demostrar la falsedad de esta acusación y solicitar paciencia a la Cámara, porque primero habré de explicar al país cómo funciona una comisión del Parlamento, lo que seguramente es conocido por los legisladores.
La Comisión Revisora de Cuentas es similar a las otras existentes en el Congreso. Reviste el carácter de una comisión asesora y se integra en base al mismo criterio que el resto de las comisiones, respetando las proporciones de bancas de los diferentes bloques de cada Cámara.
Una de las diferencias con el resto de las comisiones radica en que su agenda está casi exclusivamente fijada por los dictámenes que elabora la Auditoría General de la Nación. La comisión se expresa a través de resoluciones o dictámenes que son votados por ambas Cámaras del Congreso.
Estas resoluciones o dictámenes se ponen a disposición de los señores legisladores con antelación, se imprimen y disponen del mimo tiempo que el resto de los dictámenes para que cualquier legislador pueda impugnarlos u observarlos.
Vencidos los plazos, se incorporan al temario de las sesiones y son votados en general mediante una sola votación, por tratarse en su mayoría de pedidos de informes sin disidencias ni observaciones.
El tratamiento de cada expediente termina con la resolución o dictamen, que puede ser un pedido de informes, una solicitud de intervención del fiscal o procurador, un envío al archivo o una exigencia al ente auditado de un plan de regularización.
Todo este proceso excede el tiempo de una reunión normal de comisión. Además, se requiere el trabajo de asesores especializados en la materia, consultas, audiencias, revisiones y debates.
A partir de una práctica llevada a cabo desde hace muchos años y pacíficamente aceptada, se confeccionan como mínimo dos actas de acuerdo mensuales, donde consta, entre otras cosas, el número de expediente dictaminado.
Este acta-acuerdo es elaborado una vez que los legisladores firmaron ya las resoluciones y al solo efecto administrativo interno de tener un control de los expedientes.
Asimismo, es suscripto por la directora de la comisión, el vicepresidente y el presidente. Al costado del acta-acuerdo figuran los nombres de los legisladores que intervinieron en el estudio del expediente y firmaron la resolución. Tanto estas actas, como los papeles de trabajo, notas, hojas de cálculo, forman parte del trabajo realizado por la comisión y dan el suficiente respaldo a los dictámenes; son únicamente de uso interno de la comisión.
Como en toda acta pueden existir errores meramente formales, fecha, lugar, etcétera, pero no hacen al contenido de fondo ni afectan la cuestión principal, ni causan daño o perjuicio económico o institucional al Estado y/o a terceros, y no lleva a nadie a decidir equivocadamente.
Los documentos públicos donde queda expresada la voluntad de la comisión y de los legisladores están constituidos por los dictámenes o resoluciones firmados por ellos, aprobando o disintiendo, y son estos los dictámenes que votan los legisladores en el plenario de cada Cámara del Congreso. Estos dictámenes son girados al jefe de Gabinete y al ente auditado.
La comisión trata un solo proyecto de ley aconsejando la aprobación o rechazo de la Cuenta de Inversión, que tiene un trámite más extenso porque debe conciliar con las distintas reparticiones del Poder Ejecutivo las observaciones de la AGN, trá




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